El divorcio es el proceso legal mediante el cual se disuelve el vínculo matrimonial, poniendo fin a los derechos y obligaciones propios del matrimonio. Desde la reforma del Código Civil y Comercial, ya no se necesita expresar causa o culpa: basta con que uno o ambos cónyuges lo soliciten.
Sí. Puede ser:
Divorcio conjunto: cuando ambos cónyuges están de acuerdo en solicitarlo y presentan una propuesta común sobre los efectos del divorcio (por ejemplo, vivienda, cuidado de hijos, bienes).
Divorcio unilateral: cuando solo uno de los cónyuges lo pide. En este caso, el trámite también avanza, aunque no haya acuerdo.
Es un documento que debe acompañar la solicitud de divorcio. Allí se incluyen los acuerdos o propuestas sobre atribución de la vivienda familiar, cuidado de hijos, régimen de comunicación, cuota alimentaria y reparto de bienes.
El juez no necesita que haya acuerdo para dictar el divorcio, pero sí revisará que las cuestiones familiares queden adecuadamente abordadas.
Depende del nivel de acuerdo entre las partes. Si el divorcio es de mutuo acuerdo y la documentación está completa, puede resolverse en pocas semanas. En caso de conflictos sobre bienes o hijos, el proceso puede extenderse un poco más.
Partida de matrimonio actualizada.
DNI de ambos cónyuges.
Partidas de nacimiento de los hijos (si los hay).
Domicilio actual de cada parte.
El divorcio no implica automáticamente la división de bienes. Esa etapa se realiza aparte, mediante la liquidación de la sociedad conyugal, donde se determina qué bienes corresponden a cada uno.
Por regla general, al divorciarse se deja de usar el apellido del otro cónyuge, salvo autorización judicial por motivos fundados (por ejemplo, para mantener una identidad profesional o familiar).
Cada separación tiene su historia, sus tiempos y sus necesidades. Ofrezco un acompañamiento legal y humano, ayudando a resolver el divorcio de forma clara, respetuosa y eficiente, priorizando siempre el bienestar de la familia y la tranquilidad emocional de las partes.